domingo, 28 de noviembre de 2010

... y al fin abres los ojos

Y de repente un día, por casualidades de la vida, te das cuenta de todo, y al fin abres los ojos… Ves las cosas que te negabas a asumir, ves lo tonta que fuiste en miles de ocasiones, escuchas en tu cabeza cada frase de cada una de las personas que te dijeron que él no te merecía, que cuando abrieses los ojos entenderías todo lo que te dicen, escuchas, como gritos que desgarran tú alma, todas las cosas que él dijo de ti, que él saco de ti, de tu generosidad, de tu amor, de tu amistad… Y repasas en la mente una a una las ocasiones en las que has dado TODO de tu ser y él no te dio nada…
Ahí, ahí es cuando abres los ojos, cuando por fin te das cuenta de que el no ve más allá de sí mismo y de su mundo, y que tu estas excluida de ese ángulo de visión. En ese preciso instante es en el que despiertas de tu propia pesadilla, es en el que decides seguir adelante y no volver atrás, es cuando por fin das el paso y dices YO valgo más que todo esto, valgo más que las mierdas que dices cuando no estoy, valgo más que darte 10 pavos cuando me llamas para pedírmelos, valgo más que cada mentira que ha salido de tu boca… valgo más que tú, infinitamente más.
Y es entonces cuando se te plantea en tu linda cabecita esa gran duda a la cual no encontrarás respuesta… Si habla todo eso de ti, si solo te utiliza, ¿a qué ha estado jugando? No entiendes porque ha estado a tu lado en los malos momentos, porque te ha dicho que te quiere en tantas ocasiones, porque te ha dicho que NADA ni NADIE conseguirá que vuestra amistad se borre, porque siempre dice que la vuestra es una unión diferente, aunque crees que eso lo utilizaba como excusa por su mal comportamiento cuando tu veías un poco de luz y le decías las cosas claras, así te calmaba… No entiendes ni un segundo de todo lo que hubo después de, pero, ¿sabes qué? No lo entenderás nunca, porque no volverás a caer en la trampa de ir a él corriendo a decirle lo que piensas, porque sabes que él volverá a comerte la cabeza, volverá a decirte justo lo que quieres escuchar y volverá a tenerte ahí… Nunca sabrás que gana con todo eso, porque nunca entrarás en su cabeza para averiguarlo…
Ahora solo queda mantenerte firme, no hablarle, no llamarle, no decirle NADA sobre tu nueva actitud… Ahora es su turno, ahora él tiene que demostrarte, tiene que volver, tiene que ser el amigo que dice ser… Porque las palabras no valen nada si los hechos las contradicen…

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