domingo, 8 de mayo de 2011

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Uno de los grandes motivos por los que he querido casarme toda mi vida era por ti. Por escucharte decir siempre que te negabas, que no serías mi padrino en la vida, y que no te vestirías de pingüino jamás, pero que el día de mi boda tendría un Rolls-Royce, y que esa noche dormiría en el Alfonso XIII, eso si, tu no pagarías absolutamente nada! Y por el baile, el baile a tu lado, en todas las bodas que hemos ido juntos hemos bailado, pero en la mía no estarás. Y te aseguro que mi boda perdería todo el sentido sino bailamos juntos, sino te escucho quejarte diez mil veces más a lo largo de mi vida, sino me acompañas en la ceremonia vestido de pingüino, sino llegamos juntos en el Rolls-Royce y sino te veo llorar de felicidad. Mi boda carece de sentido sin ti. Aunque me queden muchos años para casarme, y no se si algún día eso sucediese, pero tengo más que seguro que mi boda no tendría ni pies ni cabeza sino eres tu el que me acompaña al altar, por eso ya no quiero casarme.
Pero, a decir verdad, cada paso de mi vida tiene un poco menos de sentido porque ya no estas aquí, te echo de menos, más de lo que nunca hubiese imaginado.
Te querré siempre papá.

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