martes, 15 de marzo de 2011
Sevilla.
Antes de que tu llegaras a mi vida, Sevilla era mía, fuese donde fuese, da igual en que rincón de mi ciudad estuviese, la sentía mía. Con mis recuerdos de la infancia, con mis momentos con mis amigas, con mis pensamientos por cada esquina, y todas esas emociones que siempre me había hecho sentir. Pero ahora siento que mi Sevilla sabe a ti, que la calle Betis, la Giralda, la Torre del Oro, Puerta Jerez o Plaza de Armas son tuyas, tuyas con tus abrazos, con tus besos, tus confidencias, tus paseos, pero sobre todo, con tus sonrisas. Y odio pasar por cada rincón favorito de mi ciudad y verte a ti, y olerte a ti, y saber a ti... Odio esta sensación de no quererte pero tener presente que eres imprescindible en mi vida. Odio intentar a cada segundo sacar de mi cabeza que eres mi amigo. Odio que nunca me lo demuestres... Odio que Sevilla, MI Sevilla, me sepa a ti...
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